Tras la resaca de un día increíble con Marea – Fnac Parquesur |
Llegaron y nos ganaron. Por sus millones de sonrisas y buenas palabras. Por esa personalidad bonachona tan característica del norte y esa actitud canalla y un poco sinvergüenza, fundamental en cualquier rockero que se precie. Y Marea son de los de los de toda la vida.
Vinieron concienciados en sudar la gota gorda, sabiendo que firmarían su nuevo LP ‘En mi hambre mando yo’ hasta el ultimo fan que se acercara. Y sus seguidores no defraudaron. A las 10 de la mañana ya habían unos cuantos formando cola en las puertas de nuestra tienda y a las 5 de la tarde salía por la puerta del Centro Comercial y llegaba hasta el parking de superficie. Siete horas durante las cuales Kutxi, Edu (El Piñas), David (Kolibrí), Cesar y Alén, firmaban sin parar mientras preguntaban a todo el mundo; ‘¿Qué te ha parecido el disco? ¿Te ha gustado?’ Eso es humildad.
Comiendo chicles con sabor a melón y derrochando ganas de realidad y cercanía hasta (ni más ni menos) las 12 de la noche. Camisetas, guitarras, libros y hasta en unas Converse plantaron su firma estos chicos. Y ellos tan contentos, porque así es el rock&roll, ellos los saben y les encanta.
De fondo, no paraban de sonar sus canciones, su música, sus poemas sonoros que tarareaban ‘cuando nadie les miraba’ y tocaban ‘cuando nadie les escuchaba’. Y es que este nuevo trabajo se nota (el primer minuto) que se lo han trabajado y han querido perfilar cada nota, instrumento y sensación que querían trasmitir.
Es tremendamente eléctrico. Desde ‘Bienvenido al secadero’, que abre el disco y te recibe de la mejor manera con una guitarra en solitario que te pone los pelos de punta, hasta el último corte, ‘Pedimento’, que lo cierra. Un tema profundo que en el que se preguntan ‘¿Dónde fueron los poetas?‘ El resto, es todo rock en estado puro, del bueno, del que sólo ellos saben hacer, con unas letras que sólo salen de genios y virtuosos. Aderezadas con la voz rasgada de Kutxi que te abre el corazón en canal. Diez temas firmados por poetas de los que ya no quedan.
Y tras casi sesenta minutos aumentando el voltaje emocional (hasta con su única cuasi balada ‘Plomo en los bolsillos’), les decimos que sí, que nos quedamos con ellos. Hasta ‘El día que lluevan pianos’.




